Desde Nueva Delhi nos llega la experiencia española de Gin Muan Thang, que nos dará alguna información sobre los españoles y sobre Valladolid, ciudad en la que residió durante varios meses.
El año pasado tuve la oportunidad de estudiar en la Universidad de Valladolid. Así empezó los planes de ir a España. Después de acabar con todas las preparaciones necesarias en la India, yo y un amigo embarcamos en vuelo para España. El día siguiente llegamos al Aeropuerto de Barajas (Madrid). Y si no recuerdo mal, fue el día 10 de noviembre de 2005. En muchos respectos fue el comienzo de nueva experiencia y aprendizaje tanto en la cultura como en el idioma.
Antes de llegar a España, solía preguntarme a mí mismo ¿cómo será la vida allí?, ¿cómo será la gente?, ¿será amable?, ¿o será fría? Y, sobre todo, que será suficiente el nivel de idioma para realizar el curso que se desea cursar. Al mismo tiempo, me alegró mucho saber que se va a España, un país que se estudiaba tanto sobre la lengua como la cultura.
Al desembarcar del avión, lo que hice antes de nada, fue buscar un sitio para fumar. Por suerte, en el aeropuerto se reserva sitio para que pueda fumar la gente. Desde el aeropuerto cogimos tren para Alcalá de Henares – 25-30 minutos por tren desde Madrid – . Aunque Alcalá no fue mi destino, me invité a mí mismo a visitar a mis amigos que están en Alcalá. Pasé los dos días siguientes en Alcalá. Durante el viaje me di cuenta la limpieza de las estaciones, y cómo en este país se aprovecha la tecnología al máximo, o al menos más que mi país; un país que todavía depende mucho de servicios manuales. Por ejemplo, para comprar un billete de viaje, solo se necesita meter la cantidad adecuada en una maquina, y la maquina te da el billete para el viaje. Por otro lado, la situación le impone a uno hablar español, que es una cosa agradable para un estudiante de español.
Mi primer día en España fue un día de asombro. Con una mapa de la ciudad en las manos fui a dar un paseo por la ciudad. Salvo el español, ya no se podía comunicar con la gente en otro idioma. Así los primeros días de mi estancia en España fueron, en mucho sentido, una prueba de lo que sabía sobre el idioma. A veces se cometió errores, y a veces no se salió el vocabulario o la expresión adecuada. Al menos estuve orgulloso porque se puede hablar y comunicar lo que quería. Aparte de eso, en seguida uno se enteró del número de bares y iglesias que hay en la ciudad. Decidí entrar en uno de esos bares, y allí tomé un pincho de tortilla con una copa de café. Se debe recordar que los bares son lugares familiares en España, y en ellos se encuentran familias, amigos, ancianos, etc. También supe que la ciudad es el lugar de nacimiento de Cervantes. Al fin, fui a Valladolid, mi destino final.
El primer día en Valladolid fue una confusión total. Puesto que era nuevo en la ciudad, tuve que depender mucho del mapa, y a veces preguntar a la gente. También una de las confusiones fue con el horario. Curiosamente no se abren las oficinas por la tarde (las oficinas públicas en particular). Es decir, se trabajan hasta las dos por la tarde. Pero los centros comerciales se vuelven a abrir de las cinco por la tarde hasta las nueve por la noche. Con toda la confusión que se puede imaginar se acabó con la matrícula, y en seguida fui a asistir el primer clase del curso.
Valladolid es una ciudad hermosa; una mezcla de la modernidad y de la antigüedad. También la Universidad tiene una historia larga. Y se dice que la Universidad nació durante la época medieval. Aparte de su historia, el ambiente de la Universidad es muy vivo, y siempre hay una actividad cultural o una actividad deportiva en el campus. En la Universidad se puede encontrar personas de diferentes países. En particular los cursos de idiomas tienen la mayor representación de los extranjeros. También en nuestro curso, incluido yo, hay cinco estudiantes de Asia.
Para acabar esta redacción, quiero dedicar este párrafo a la vida y la cultura y la gastronomía de España. Y, para empezar, se debe recordar que la sociedad española en muchos aspectos es muy abierta, y a la gente le gusta salir y divertirse de la vida. En este sentido cabe mencionar la vida nocturna en España. En particular durante el fin de semana, por la noche, la gente sale de su hogar a pasar buen tiempo en los bares o en lugares familiares como las plazas. Es muy interesante dar un paseo durante tal noche por la ciudad porque te sorprendería el número de la gente que hay en la calle o que está en los bares. Además la gente le gusta ir al teatro, a conciertos o al cine durante el fin de la semana. En general la gente come carne. Y los platos suelen ser una combinación de pan, algo de carne y bebidas que normalmente son zumo, refresco o cerveza. La gente es amable y se usa mucho palabras de cariño, p. ej. gracias, por favor, perdón, etc en cualquier ocasiones, que sea en una conversación normal o en un bar o en una tienda aunque no se conozca a la persona con quien se habla. Por último, a la gente le encanta el fútbol, y aún hay periódicos que se dedican solamente al fútbol y también en la tele hay programas que se dedica solamente al fútbol.
Por Gin Muan Thang
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